Skip to main content

Mariano Barusso

Una costumbre que dejamos de exigir

Hay un ritual perdido en la rendición pública de cuentas de la democracia argentina, y las conferencias de Scaloni testimonian su valor y la necesidad de exigir su recuperación.

Cuando miro con perspectiva las conferencias de prensa de Lionel Scaloni, y me corro un poco de las lecciones de liderazgo que suelen extraerse de ellas, encuentro algo distinto: un ritual de la democracia republicana frente al que fuimos perdiendo, poco a poco, la costumbre de esperar algo bueno. Me refiero a las conferencias de prensa de nuestros propios gobiernos, los que elegimos con nuestro voto.

Porque un ritual no es solo una forma protocolar que se cumple o se abandona. Es el mecanismo por el cual una comunidad reafirma, una y otra vez, las reglas que eligió darse y la confianza que deposita en quienes la representan. Una conferencia de prensa honesta es el primer eslabón de toda rendición de cuentas, el que obliga a responder y justificar en público, y sin el cual ningún otro mecanismo de control (el voto, la Justicia, el Congreso) tiene con qué trabajar. Cuando ese primer eslabón se vacía, no se pierde solamente un trámite institucional. Se erosiona, de a poco y casi sin que lo notemos, toda la cadena que debería sostenerlo.

“Una conferencia de prensa honesta es el primer eslabón de toda rendición de cuentas, sin el cual ningún otro mecanismo de control tiene con qué trabajar.”

Nos acostumbramos a que no se hagan. A que, cuando se hacen, sea sin preguntas, o con descalificaciones hacia los periodistas presentes y los medios que representan. Y, sobre todo, nos acostumbramos a que ninguna pregunta válida reciba una respuesta honesta, aunque esa honestidad incomode.

Basta observar con detenimiento la última conferencia de Scaloni para notar otra cosa. Responde una a una las preguntas que recibe, incluso los gestos, por incómodos que sean, por poco fundados que a veces puedan parecer frente a un equipo que está dando todo lo que tiene, en un Mundial donde ya no hay rivales menores.

No encuentro en este director técnico, hoy tan curtido en su oficio y tan legitimado por su grupo y por todos nosotros, una sola respuesta desconsiderada hacia quien lo interpela. Aun cuando, en más de un caso, tendría motivos de sobra para devolver un contrapunto firme, apoyado en su compromiso, en su conocimiento del proceso y en lo que ya respondió antes.

Podría objetarse que la comparación no es justa. Que a Scaloni no le cuesta tanto sostener la calma, porque no tiene que responder frente a cámaras por decisiones que comprometen la vida de millones de personas. Tiene razón quien piense así, y sin embargo esa misma objeción confirma lo que quiero señalar. Si ni siquiera en el terreno de menor riesgo institucional logramos sostener el ritual de la pregunta y la respuesta honesta, ¿qué nos queda esperar del terreno de mayor riesgo?

“Si ni siquiera en el terreno de menor riesgo institucional logramos sostener el ritual de la pregunta y la respuesta honesta, ¿qué nos queda esperar del terreno de mayor riesgo?”

Reconozco que me hace bien ver esta escena sana repetirse después de cada partido, en cada momento de verdad de nuestro paso por el Mundial. Cada vez que Scaloni sostiene ese lugar, algo en mi vínculo con él se afianza. Gane o pierda el equipo, tenga razón o no en lo que responde, lo que me conecta con él es su valentía de sostener la exposición que ese rol conlleva apenas terminado un partido, con el cansancio y los nervios todavía encima, y elegir igual la honestidad por sobre el atajo fácil. Ese gesto, tan simple en apariencia, es el que quisiera ver con más frecuencia en quienes lideran los destinos de nuestra nación.

No escribo esto para hablar de Scaloni ni de su liderazgo. Lo tomo como ejemplo de un ritual que fuimos perdiendo en frecuencia y en calidad dentro de nuestro sistema democrático. Uno que, en este caso, nos permite recordar qué valor podría tener para cualquier ciudadano, y para pensar juntos de qué manera podemos empezar a exigir su recuperación.

“Ese gesto, tan simple en apariencia, es el que quisiera ver con más frecuencia en quienes lideran los destinos de nuestra nación.”

Te invito a que mires la última conferencia desde este lente, a ver si te pasa, aunque sea por un minuto, lo mismo que me pasó a mí. Acá les dejo el enlace.


Mariano Barusso | Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina | 11 Julio 2026 © Todos los derechos reservados.

Difundir